Pastel Olaf Más Fresco

Este pastel de Olaf comenzó con una simple pregunta. Le pregunté a mi nieto de casi 5 años qué tipo de pastel quería para su cumpleaños (ya que su nonna siempre hace sus pasteles de cumpleaños) y él respondió, 'Olaf'.

& ldquo; Qué, & rdquo; Dije: '¿Es Olaf?'



Ahora lo había hecho. Estaba preocupado, ya que no tenía ni idea de qué o quién era Olaf y estaba comprometido. ¿Sería demasiado? ¿Y si fuera un fracaso?

Buscando en diferentes sitios web, finalmente vi quién era Olaf y me enamoré de él también, al igual que lo hizo mi nieto Nate. Olaf es lindo y adorable y juré que incluso si me tomara todo el día y la noche hacerlo, preferiría morir antes que decepcionarlo.

Encontrar una plantilla de Olaf fue fácil y pensé: 'Creo que puedo hacer esto'. Por supuesto, todo parece fácil hasta que lo intentas y luego se hunde o nadas.

Uno de los desafíos que enfrenté fue decidir qué tan grande quería el pastel. La plantilla era para un pastel de 20 x 30 cm, que no alimentaría a una pandilla de 15 niños, más adultos. Después de algunas pruebas y errores, decidí agrandarlo en un 200% y salió perfecto.

  • Horneé pasteles de vainilla de 3, 9 x 13 pulgadas, por si acaso & hellip;
  • Corté las piezas y las puse juntas en una bandeja para ver cómo se veía.
  • Después de cubrir las piezas con un glaseado de crema de mantequilla, cubrí suavemente cada pieza con un fondant de malvavisco casero (un poco complicado ya que ha pasado un tiempo desde que cubrí un pastel con fondant, especialmente porque este se cortó en formas extrañas).
  • Hice los ojos, las cejas, los botones y la nariz de zanahoria con anticipación para que se secasen un poco.

Poco a poco lo vi sucediendo. Olaf estaba volviendo a la vida.

La cara era desafiante, especialmente los ojos, pero de alguna manera con suerte y una pequeña oración a los dioses del pastel, 3 horas después, terminé.

  • Le di brillo a los botones agregando azúcar de lijado negro y espolvoreé copos de azúcar blanca (nieve) por todo su cuerpo.
  • El cabello de Olaf está hecho de hilo de regaliz negro y sus brazos son twizzlers de chocolate.

Al final, solté un gran suspiro de alivio y me di una palmadita en la espalda. La determinación, la voluntad de agradar y, lo mejor de todo, la mirada en el rostro de mi nieto y de todos sus pequeños amigos y familiares fue lo que hizo que todo valiera la pena.